La experiencia de GEM por más de 25 años de trabajo con mujeres de diferentes sectores, se ha centrado en el impulso de procesos educativos y organizativos, con metodologías participativas con perspectiva de género y apropiadas a las características culturales y socio-económicas de las mujeres.

La propuesta de GEM busca contribuir al desarrollo pleno de las mujeres como sujetas de derecho, lo cual requiere tomar conciencia de las causas de la desigualdad y exclusión en que viven, el reconocimiento y desarrollo de sus capacidades y habilidades para lograr cambios a nivel personal y colectivo; así como su participaci��n activa y directiva en los procesos sociales y los proyectos que impulsan.

Nos interesa impulsar la participación que propicie que las mujeres piensen, reflexionen y actúen; potencien relaciones más igualitarias; sean más aut��nomas; decidan qué hacer y cómo llevarlo a cabo; investiguen y realicen un análisis de los acontecimientos, hechos y situaciones que viven en su localidad, a nivel regional, nacional, etc.

Nuestra propuesta privilegia espacios de formaci��n que brinden elementos, conocimientos y herramientas para el desarrollo de sus capacidades.

En síntesis:

  • El proceso se orienta al desarrollo integral de las mujeres.
  • Promueve la participación, el intercambio y el aprendizaje entre ellas.
  • Desarrolla habilidades en ellas para transformar actitudes y valores que puedan aplicar tanto en el desarrollo de sus proyectos como en su vida cotidiana.
  • Rompe con la dependencia hacia los “expertos” para que sean las propias mujeres quienes realicen diagnósticos, estudios diversos, tomen en sus manos su proceso y sus decisiones.

En el proceso formativo intervienen varios elementos: los sujetos, dimensiones, medios para el aprendizaje, técnicas didácticas y el taller como modalidad educativa.

Quienes participan en el proceso educativo

En el proceso educativo participan las mujeres de los grupos y las facilitadoras, ambas establecen relaciones equitativas, de respeto, confianza y de mutuo aprendizaje; así, las mujeres y las facilitadoras se transforman y aprenden unas de otras. Creemos que la formaci��n y el aprendizaje son recíprocos. Se fomenta un papel activo y protag��nico de las mujeres y su organización, de ayuda mutua, de colaboración y compromiso en tareas comunes. A partir de su realidad y de sus características particulares se seleccionan los contenidos y se diseñan las estrategias metodol��gicas para abordarlos, de forma que les sean útiles y significativos.

Un elemento clave es el autodiagnóstico con perspectiva de género,

para conocer y analizar estas particularidades y ser tomadas en cuenta en el diseño de estrategias del proceso. Es necesario identificar las necesidades,  intereses y percepciones de acuerdo a la condición y posición que ocupan en su comunidad a fin de plantear alternativas y estrategias adecuadas. El punto de partida en el proceso son los conocimientos y las experiencias de las mujeres.

El papel de una facilitadora es fundamental para instrumentar distintas estrategias que favorezcan que las mujeres compartan sus saberes. Como resultado del proceso educativo queremos que las mujeres se formen de manera individual, se diferencien de las demás, sean autónomas y protagonistas en los espacios en los que se desarrollan, respeten las diferencias, participen en eventos p������������������blicos, pierdan el miedo a hablar y a expresar sus ideas y a la vez, se identifiquen con otras mujeres, que les permita articularse y desarrollar estrategias compartidas para fomentar el trabajo colectivo.

Tambi��������������������������������������������n es importante que las mujeres cuenten con elementos e informaci��n para la toma de decisiones en sus proyectos. Por ello la facilitadora introduce dicha información o nuevos conocimientos en el proceso educativo.

Como facilitadora juega un papel distinto en el proceso educativo y tiene la responsabilidad de:

  • Conocer y analizar, junto con las mujeres, su realidad a través del auto diagn��stico, desde una perspectiva de género para identificar sus necesidades como mujeres.
  • Recuperar e introducir al proceso educativo los conocimientos y experiencias de las mujeres como punto de partida mediante distintas estrategias.
  • Proporcionar herramientas y conocimientos a las mujeres estableciendo relaciones horizontales de respeto y reconocimiento mutuo. Conducir el proceso educativo para trascender el sentido común y llegar a un nuevo conocimiento.
  • Favorecer el aprendizaje, detonar reflexiones, orientar y conducir el proceso grupal. Que el grupo se sienta acompañado, en confianza para abordar los conflictos que se presenten en el momento oportuno.
  • Fomentar la independencia y la autonomía de las mujeres, evitando el “maternalismo”, es decir, que la promotora establezca con las mujeres de los grupos relaciones maternales de dependencia.
  • Fomentar y crear las condiciones para que las mujeres participen activamente en el proceso educativo aportando sus conocimientos, inquietudes y experiencias, al mismo tiempo que se respeta el ritmo de aprendizaje del grupo.

Bajo esta concepci��n del proceso formativo, entre las facilitadora y las mujeres de los grupos se establece una relación interactiva y de respeto mutuo, pero cada una ocupa un lugar distinto. En el proceso se establece una relación de corresponsabilidad, es decir, cada quién desde su rol toma distintas responsabilidades y de su cumplimiento depende el buen funcionamiento del grupo y el aprendizaje colectivo.

 Las dimensiones del proceso educativo

Identificamos tres dimensiones o ámbitos del trabajo educativo: el personal, el grupal y el social-comunitario. En el proceso formativo se establece una relación entre estas dimensiones ya que en la medida en que las mujeres avanzan en lo individual, comparten con el grupo ideas, sentimientos, aprendizajes y reflexiones personales; esto impacta en las demás, y lo llevan a su actuar en el ����mbito comunitario. Se fortalecen las mujeres, se fortalece el grupo y se fortalece la comunidad.

Llevar los conocimientos a la pr��������������ctica es la meta, en el proceso educativo se desarrolla una especie de espiral de acción-reflexión-acción, ya que se analiza la experiencia de vida de las mujeres y su entorno inmediato, lo comparten en el espacio educativo con otras mujeres y a la luz de la teoría, se generan nuevos aprendizajes para llevarlos a la práctica. Una vez que esto sucede, esta nueva experiencia se lleva al espacio educativo para ser analizada y revisada con apoyo de la teoría, generar nuevos aprendizajes y así sucesivamente.

El grupo en el proceso educativo

En los grupos de mujeres se establecen relaciones particulares por su condición y posición de género por lo que no es lo mismo trabajar con un grupo compuesto solo por mujeres que trabajar con un grupo mixto. La dinámica de un grupo es distinta en uno y en otro caso.

Cuando las mujeres participan en un grupo mixto, por lo general son reservadas y participan poco, delegan en los varones la palabra o ellos se la toman y no dan espacios para la participación de los demás. El clima que se establece en un grupo compuesto solo por mujeres ayuda a que éstas se desenvuelvan con mayor confianza y seguridad. Poco a poco van adquiriendo seguridad en si mismas para hablar, expresar lo que sienten y piensan y así poder actuar con mayor soltura y a partir de lo que a ellas les interesa realmente.

Por eso es importante trabajar primero en grupos de mujeres y si el caso lo amerita, trabajar luego en espacios mixtos.

Al trabajar con grupos hay que tomar en cuenta:

  • Las diferencias que se presentan entre un grupo compuesto solo por mujeres y un grupo mixto.
  • Cómo participan las mujeres en los grupos solo de mujeres y en los mixtos.
  • Por qué se establecen relaciones de competencia entre las mujeres.
  • Si se establecen o no relaciones de poder autoritario al interior del grupo de mujeres creando algunos conflictos y a qué responde este comportamiento.

Estrategias para el aprendizaje

Existen distintos caminos que podemos seguir para que se logre el aprendizaje de las mujeres como son:

  • El rescate de tradiciones y formas culturales válidas y útiles para las mujeres, de aquellos aspectos que las benefician y les permiten conservar lo propio.
  • El cuestionamiento de los discursos, los códigos culturales, las identidades gen��ricas, las relaciones y las formas de poder que oprimen y subordinan a las mujeres para la construcción de lo nuevo. Frente a ello, construir algo distinto, nuevas alternativas sociales, culturales, econ������������micas y pol����ticas para las mujeres. Es importante poder imaginar eso distinto que queremos para ellas y en esa medida poder dirigir sus aspiraciones hacia algo concreto y alcanzable.
  • El reconocimiento de la realidad, de las necesidades y problemáticas de las mujeres con una mirada crítica, cuestion��ndola, que les permite tomar conciencia de su condición y posición de g��nero. Esto es fundamental para favorecer la reflexión entre las mujeres y motivarlas para el aprendizaje y la acción. Para ello se requiere problematizar, es decir, identificar y cuestionar los elementos de la realidad que no queremos que pasen porque afectan a las mujeres. La motivación para expresar las ideas y sentimientos, ya sea escrita, oral, a través de dibujos y de manera corporal, les sirve a las mujeres para nombrar temas, para compartir con las demás, para elaborar y comunicar la palabra, para preguntar y cuestionar. Para descubrir lo común y lo diferente, se requiere identificar y comparar las semejanzas y diferencias entre las integrantes del grupo con respecto a los hombres, a otros grupos, a otras mujeres indígenas, campesinas o de colonias populares. Lo anterior es necesario para valorar circunstancias, condiciones, actividades y experiencias que viven las mujeres.
  • Se da espacio al conflicto dentro de los grupos y se aprovecha el mismo como una fuente de aprendizaje, se busca que las mujeres los enfrenten y los resuelvan sin violencia y de una forma constructiva.
  • La selecci����������n y estructuración de los temas se hace de acuerdo a las necesidades del grupo y sus características particulares. No separamos el contenido de la metodología ni del proceso. Se atiende al proceso de aprendizaje y al contenido de manera simultánea e integral, es decir, al tiempo que se reflexiona sobre un tema, se brindan las herramientas para su análisis y se capacita a las mujeres para que puedan reflexionar; se procura la apropiación vivencial y teórica de ésta para generar un aprendizaje, y se habilita a las mujeres para ponerlo en práctica, de nuevo, PENSAR, SENTIR Y ACTUAR.

En el proceso educativo se utilizan métodos y recursos did��cticos. Existen herramientas como las preguntas y guías de reflexi��n y el pequeño grupo adem��s de otras técnicas grupales participativas de reflexión y análisis como juegos de roles, trabajo en equipos, lecturas colectivas, historias de vida, observación participativa, exposiciones, técnicas de relajación, técnicas vivenciales, técnicas de expresi��n. A todas ellas se les llama técnicas didácticas.

Las técnicas didácticas

Las t������������cnicas did��������������cticas son herramientas enfocadas a facilitar la participaci��n de las personas en los procesos educativos que generan procesos de análisis con respecto a su realidad y su experiencia, de manera lúdica.

Están enmarcadas en un proceso educativo pero no son el proceso educativo, a partir de éstas se aporta nueva información, se brindan herramientas y elementos para que los conocimientos de las mujeres tengan un nuevo significado, y les den mejores oportunidades para la acción.

Fuente:

Plan estratégico de enero a marzo del 2013 del Grupo de Educación Popular con Mujeres.