A partir de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), como un evento histórico, la ONU reafirmó la necesidad de que cada Estado miembro se apartara del concepto clásico de la igualdad como un dato f��ctico para entenderla como un valor transformado en derecho humano.

Esta forma diferente de entender la igualdad tiene consecuencias importantes para cada Estado que ha ratificado la CEDAW, como es el caso de México, porque significa que no basta con declarar la igualdad entre mujeres y hombres en la Constitución Pol������������������������������������������������������������������tica o en las leyes para cumplir con su responsabilidad asumida al ratificarla, sino que el derecho a la igualdad requiere que los Estados tomen acciones espec��ficas y concretas para que todas las mujeres puedan disfrutarla. Sin embargo, a������������������������������������������������������n después de la entrada en vigor de la CEDAW, los Estados no entend����������������������������an el derecho de las mujeres a la igualdad como un derecho humano sino que veían las desventajas y discriminaciones que padec��������an las mujeres como problemas sociales que podían ser superados mejorando la participación de las mujeres en el proceso de desarrollo.

Esta convención y su Comité han sido claves en el proceso de construir el concepto de igualdad entendido no como dato fáctico ni tampoco como un principio aislado sino como un derecho humano conformado por tres principios, a saber, el principio de no discriminaci��n, el principio de responsabilidad estatal y el principio de igualdad de resultados o igualdad sustantiva, esta ��ltima entendida como valor o deber ser, distinta de la igualdad como semejanza o un dato f��ctico.

Sin embargo, es importante tener presente que desde un marco de derechos humanos, la igualdad, con o sin apellidos, no es la exigencia de trato idéntico sino que es la que se logra con la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres a trav������������s de las acciones, planes y programas de los Estados.

El concepto de igualdad que establece la CEDAW no implica la necesidad de igualar a las mujeres con los hombres sino que es una igualdad en el reconocimiento, goce y ejercicio de los derechos humanos de ambos. Esta nueva forma de entender la igualdad incluye la igualdad de facto y la igualdad de jure (de ley), la igualdad de oportunidades, la igualdad en el acceso a las oportunidades, y la igualdad de resultados, así como la eliminaci��n de todas los prejuicios, costumbres o tradiciones que se basan en la idea de la superioridad del sexo masculino.

El derecho a la igualdad no es un derecho ahistórico o abstracto sino que para garantizarlo hay que tomar en cuenta las ideas, tradiciones, estereotipos y costumbres que pueden convertirse en terreno fértil para que se anulen o menoscaben el goce y ejercicio de uno o varios de los derechos humanos expresamente reconocidos en la Convenci����n. El mantenimiento de prejuicios y estereotipos sociales o hist��ricos sobre la inferioridad de las mujeres no siempre anulan o menoscaban directamente el goce de uno o varios derechos humanos pero siempre, aunque sea simbólicamente, contribuyen a crear un ambiente que dificulta o anula ese ejercicio y goce.

El artículo 1° de la CEDAW define la discriminación contra las mujeres como: “A los efectos de la presente convenci��n, la expresión discriminación contra la mujer denotar������ toda distinción, exclusi��������������n o restricci����n basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas pol��tica, econ����������mica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.”

Para lograr que las mujeres puedan gozar del derecho humano a la igualdad en todas las esferas, la CEDAW requiere de acciones estatales en los tres niveles que establece la doctrina de los derechos humanos de respetar, proteger y garantizar.

Fuente: Plan estrat��gico del Grupo de educación Popular con Mujeres5