Problemática

En el marco de la globalización, el modelo de desarrollo mexicano ha tenido efectos excluyentes. La mayoría de la población vive en condiciones de pobreza y la discriminación sigue siendo una constante para las mujeres, se establecen relaciones asimétricas existiendo desigualdad de raza, etnia, clase y género.

Analizar el fenómeno de la pobreza desde una perspectiva de género tiene su origen en el movimiento internacional de mujeres y se basa en la necesidad de reconocer que la pobreza afecta de manera diferente a hombres y a mujeres. El análisis de la pobreza desde esta perspectiva, permite entender una serie de procesos comprendidos en este fenómeno, sus dinámicas y características en determinados contextos, que explican que ciertos grupos, en función de su sexo, estén más expuestos a sufrir la pobreza.

Esta vulnerabilidad y exclusión de las mujeres tiene su origen en la división del trabajo por sexo, que asignar a las mujeres el trabajo doméstico determina la desigualdad de oportunidades, lo que se traduce en que las mujeres cuenten con menores activos, menos propiedades, menor participación política, menos oportunidades de capacitación y educación y mayor riesgo frente a la pobreza. El trabajo no remunerado que realizan las mujeres equivale según estudios realizados al 2% del PIB.

La pobreza es un fenómeno relacionado con la dificultad de satisfacer necesidades básicas, carencia en calidad y cantidad de vida, recursos insuficientes para adquirir la canasta básica, localización de las viviendas en círculos de miseria o contar con viviendas deterioradas dentro de la ciudad o el campo, falta de servicios públicos como: drenaje, iluminación, pavimentación, vías de comunicación, etc. La pobreza se manifiesta también en la falta de participación de los beneficios y recursos sociales, falta o dificultad de acceso a los centros de salud, bajos niveles educativos, analfabetismo, ingresos de subsistencia y empleos inestables, no participar políticamente, no tener organizaciones que los representen ni tomar parte en las tareas y responsabilidades para la solución de los problemas sociales, incluidos los propios. Sin embargo, es fundamental reconocer que todo esto afecta de manera distinta a hombres y mujeres.

Estudios han demostrado que la "feminización de la pobreza" en diferentes regiones del país está asociada principalmente a la inequidad de oportunidades entre los sexos desde la más temprana edad. La feminización de la pobreza no sólo se expresa por el número de mujeres pobres, sino por las características que asume la pobreza de las mujeres, las dificultades que enfrentan para subsistir, sus efectos en la calidad de vida y en las oportunidades dentro de la familia y sus comunidades.

El problema está asociado a las carencias económicas, sociales y culturales que viven las mujeres por su condición de género, clase y etnia. Los salarios de las mujeres son 3.5 veces menores a los que reciben los hombres. En el medio rural las cargas de trabajo para las mujeres son 46% mayores que para los varones. En la actualidad más de la mitad de los hogares mexicanos (11.6 millones) recibe contribuciones de uno o más de sus integrantes y en casi la mitad de ellos (5.6 millones) la mujer es la contribuyente principal. El trabajo no remunerado de las mujeres según estudios realizados representa el 2% del PIB.

El derecho de las mujeres a la salud sigue siendo una asignatura pendiente, en 2005 cada dos horas muere una mujer a consecuencia de cáncer en la matriz, de cada 10,000 bebés que nacen, seis mexicanas mueren por complicaciones de embarazo, parto y posparto.

Alrededor de 6 millones de personas adultas no saben leer y escribir, el 54% son mujeres, 12 millones no fueron a la primaria. El porcentaje de mujeres indígenas que no van a la escuela alcanza el 30%. De acuerdo con la última encuesta (2005) 47% de la población femenina sufre algún tipo de violencia y 12 mujeres mueren diariamente a consecuencia de la violencia.

Aun cuando en los últimos 10 años en el país existen cambios políticos, institucionales y legales importantes como la ley que crea el Instituto Nacional de las Mujeres, la ley de la no violencia contra las mujeres, los cambios en los códigos penales y civiles entre otros, -cambios que representan sin duda avances en cuanto a la construcción de una sociedad más democrática y equitativa-; estos cambios requieren de seguir impulsándose a través de una agenda legislativa, de programas que los impulsen, de mecanismos e instituciones que garantice una mayor igualdad y promover una cultura de no discriminación contra las mujeres.

Los cambios, por ello, no son suficientes, prevalece una cultura machista y de falta de oportunidades de desarrollo, en particular para las mujeres que viven en zonas marginales rurales y urbanas, siguen siendo ellas las más perjudicadas por su alto riesgo de vulnerabilidad  y exclusión social, que se ve reflejado en inequidades de acceso a la educación, empleo, crédito, salud, nutrición y servicios; además del aislamiento en el que viven las mujeres o la poca relación y/o participación con otros actores sociales que participan en el desarrollo.

Para GEM es importante articular, a través de programas, a diversos actores, organismos locales, civiles, organizaciones de base, autoridades comunales, académicas y empresariales, con el fin de que las mujeres y los organismos que las acompañan localmente logren impulsar acciones que las fortalezcan para cambiar sus condiciones de vida y su posición en la familia y  sociedad.

La pobreza, entonces, no sólo la entendemos como un concepto descriptivo que establece la distancia frente al umbral de ingresos o recursos, sino que incluye una explicación sobre la desigualdad en las relaciones de poder entre hombres y mujeres. La perspectiva de género apunta a una perspectiva multidimensional porque se consideran los múltiples papeles que desempeñan los hombres y las mujeres en el hogar, en el mercado de trabajo y en la sociedad, además de factores como la edad y la etnia que se interaccionan con el género.

Propuesta de GEM para el desarrollo sustentable con equidad de género

El desarrollo sustentable con perspectiva de género, enfoque desde el cual se trabaja en este programa, apunta no sólo a visualizar las desigualdades económicas entre hombres y mujeres, sino cambiar las relaciones de poder entre ellos y ellas y en la sociedad para llegar a un mejor entendimiento y redistribución de recursos y de poder, a entender el desarrollo como un proceso que permita el cambio en las relaciones económicas, sociales y de género.

La falta de autonomía de las mujeres y la violencia de género, en las que el 47% de la población femenina sufre algún tipo de violencia, constituyen otra dimensión que obstaculiza el desarrollo de las mujeres.

GEM se propone acompañar, desde una visión de desarrollo sustentable con equidad de género, a las mujeres en situación de pobreza, particularmente a aquellas que emprenden iniciativas económicas y microfinancieras, con el fin de que encuentren en estas alternativas, no sólo el acceso a la capacitación, al desarrollo de habilidades que las fortalezca, a los recursos financieros, sino también a un espacio para su organización colectiva y su empoderamiento, que les permita forjar cambios frente a sus condiciones de vida y a su posición en la sociedad.

El empoderamiento para GEM significa la redistribución de poder entre hombres y mujeres, así como la construcción del poder de las mujeres en la sociedad. El empoderamiento está vinculado a la construcción de un poder distinto al poder autoritario y patriarcal, vinculado a la noción de democracia y ciudadanía que constituye el fundamento de la sociedad moderna. Implica que las personas estén en posición de elegir, que sean menos dependientes y más autosuficientes.

Se necesita abrir espacios para las mujeres, con la finalidad de que se empoderen y desarrollen capacidades y habilidades en sus organizaciones económicas, sociales, ciudadanas, que les permita competir en el mundo moderno en igualdad de condiciones que los hombres.

GEM pretende incidir en las políticas públicas, elaborando una agenda junto con las organizaciones de la sociedad civil y redes, en México y América Latina, para construir juntas una propuesta de desarrollo sustentable con equidad de género que  incorpore en el análisis económico las desigualdades de oportunidades que tienen las mujeres para acceder al empleo, la salud, la educación, la participación y la toma de decisiones.

Este  programa de GEM pretende desarrollar acciones estratégicas que abran oportunidades a las mujeres, debido a que en México la política económica está orientada a los grandes indicadores macroeconómicos o programas de combate a la pobreza que tienen un enfoque limitado, quedándose muchas veces en una visión asistencial que no permite en la gran mayoría de los casos mirar a las mujeres como sujetos de su propio desarrollo con capacidades y potencialidades para que sean ellas mismas sujetos de transformación de la realidad en la que viven.

El gran desafío que enfrentamos en México y América Latina es cómo armonizar las políticas de crecimiento económico, equidad social y equidad de género para contribuir a través de ello al combate a la pobreza.

Objetivo general

Impulsar una propuesta de desarrollo sustentable con equidad de género que contribuya a mejorar las condiciones de vida y la posición de las mujeres indígenas, campesinas y colonas que viven en situación de pobreza, fortaleciendo sus derechos económicos y sociales y su poder local, a través de la consolidación de organismos civiles, redes y programas, que en lo local o regional acompañan a las mujeres de base en sus diversas estrategias de acción.

Objetivo específico

Avanzar con las mujeres de los organismos civiles en la consolidación de sus instituciones y sus líneas estratégicas de acción, con perspectiva de género, impulsando cambios dirigidos a las mujeres de las organizaciones de base para que se encuentren mejor posicionadas en su contexto regional.

Campo de intervención

En esta línea, GEM desarrolla una estrategia de trabajo en la que dirige su acción de manera directa con grupos u organizaciones  civiles, sociales, empresariales, redes e instituciones gubernamentales, participando, principalmente, mujeres en situación de pobreza o personas que trabajan directamente en estos espacios institucionales y su principal tarea es la de acompañar y asesorar a estos organismos.

GEM pretende fortalecer, a través de un trabajo de formación y capacitación, a personas o técnicos de organizaciones civiles, sociales, redes e instituciones gubernamentales para que incorporen la problemática de desarrollo sustentable con equidad de género en sus programas y proyectos.

GEM trabaja con mujeres que se organizan en iniciativas económicas y sociales que han sido nombradas de diferente manera en relación a su situación legal: cooperativas, sociedades de producción rural, sociedades de solidaridad social, entre otras. Estas organizaciones también han sido son nombradas por las formas y enfoques organizativos que adoptan: proyectos productivos, organizaciones productivas, microempresas, grupos solidarios, empresas sociales,  microfinancieras populares, cajas de ahorro, fondos revolventes, fondos de microfinanciamiento, entre otras. A través de estas organizaciones se atienden procesos que abren oportunidades para generar ingresos, procesos de formación y capacitación, acceso a recursos financieros y generar una fuerza colectiva que les permita impulsar cambios frente a sus condiciones de vida y su posición en la sociedad.

Servicios que ofrecemos

El trabajo desarrollado por más de 20 años en el programa ha logrado una especialización metodológica y temática  para intervenir en la realidad institucional y organizativa  de quien demanda los servicios de  GEM.

GEM ha trabajado en 22 estados de la República con más de 1,200 empresas sociales y con más de 350 organizaciones productivas, gubernamentales y civiles. También ha desarrollado trabajo e intercambio con otros países como Honduras, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Bolivia, entre otros.

La especialización de esta línea se ha dado con base en las siguientes modalidades de trabajo como son:

  • Talleres de capacitación en las siguientes temáticas: Empresa Social, Organización Interna, Liderazgo, Mercado, Procesos Productivos, Costos de Producción, Planes de Negocios, Planes Estratégicos, Autodiagnósticos Empresariales, Administración y Contabilidad: Todos los temas se trabajan con un enfoque de género y con una metodología participativa; los y las participantes ponen en práctica lo aprendido a través de diversos ejercicios que se realizan durante la capacitación.
  • Sistematización de Experiencias en temas de desarrollo a nivel local, regional, nacional e internacional.
  • Evaluación de Proyectos, a nivel local, regional, nacional.
  • Elaboración de proyectos de desarrollo con enfoque de género.
  • Asesorías y consultorías con relación a los  temas de: desarrollo, políticas, públicas, género, formación, procesos educativos etc.

Datos tomados del Primer Informe de Derechos Económicos y Sociales en México 2006, Artículo 3. Igualdad de derechos para los hombres y las mujeres.

Clero, Carina. “De la vulnerabilidad a la exclusión: género y conceptos de desventaja social” en Género y Pobreza: nuevas dimensiones, Irma Arriaga y Carmen Torres (Eds.), Nº 26, Isis Internacional, Ediciones de las Mujeres, Santiago de Chile, 1998.