
Problemática
En México, la situación de los derechos humanos de las mujeres es precaria, ya que es incipiente y muy limitada la cultura de respeto a los derechos humanos de las mujeres es aún limitada e incipiente.
La discriminación de género está presente en todos los espacios de la vida social y cultural de la sociedad mexicana y los procesos de cambio han sido y están siendo muy lentos. Las instituciones como la familia, las iglesias, el sistema educativo, los medios de comunicación, los sindicatos, etc. siguen reproduciendo y fomentando las desigualdades de género y, por lo tanto, obstaculizando el reconocimiento y el respeto a los derechos humanos de las mujeres.
En los últimos años, los cambios legislativos en materia de equidad de género y el establecimiento de mecanismos institucionales de avance para las mujeres han significado un logro con respecto a las décadas anteriores, sin embargo, lo que dice la ley escrita, lo borra la costumbre y la realidad legaliza la discriminación y la violencia de género en la mayoría de los ámbitos de la vida pública y privada. La violencia de género, tanto estructural como simbólica, se considera como “natural” e “inevitable” en múltiples situaciones y contextos, por ello, una serie de violaciones a los derechos humanos de las mujeres es permitida y se mantiene en la invisibilidad.
El amplio abanico de violaciones a los derechos de las mujeres ha sido tratado en conferencias internacionales de la ONU y en foros internacionales, de los cuales han emanado instrumentos fundamentales para la defensa de todos los derechos de las mujeres y para su ampliación. Sin embargo, este gran avance, sin duda como resultado de la lucha de las organizaciones feministas y de mujeres, enfrenta aún muchas dificultades para ser implementado y existir realmente en contextos y espacios regionales y locales, muy diferentes entre sí. La realidad mexicana nos muestra que a pesar de que el gobierno mexicano se ha comprometido y ha firmado los principales instrumentos internacionales de derechos de las mujeres, hay un largo camino por recorrer, tanto en el terreno legislativo como en el de la política pública, que haga posible el reconocimiento y el ejercicio de todas las mujeres a todos sus derechos.
Uno de los aspectos centrales para fortalecer la cultura de los derechos humanos de las mujeres se encuentra en la construcción y reconocimiento de las propias mujeres como sujetas de derechos. Sin embargo, la gran mayoría de las mujeres mexicanas, principalmente las que se encuentran en condiciones de discriminación por razones de etnia, clase, edad, entre otras situaciones vitales, no se reconocen como sujetas de derechos y desconocen los mecanismos para exigir se les respeten. Esto hace que se encuentren en condiciones de profunda inequidad, en relación a los hombres, en aspectos como participación social, política y cultural, toma de decisiones, acceso y control de los recursos, acceso a bienes y servicios, acceso a espacios de formación y capacitación, entre otros. Las mujeres encuentran barreras sociales, políticas y culturales para el reconocimiento de sus derechos. Todo esto se traduce en el desconocimiento y la violación permanente de sus derechos humanos.
Uno de nuestros principales objetivos está ubicado en la necesidad de promover la formación de las mujeres en el campo de los derechos humanos, para que los conozcan, se reconozcan como sujetas de derechos y avancen en el ejercicio de los mismos en su vida cotidiana.
Objetivo estratégico
Contribuir a que los derechos de las mujeres sean reconocidos como derechos humanos en todos los ámbitos de la sociedad, para que puedan acceder a la defensa, al ejercicio y a la ampliación de sus derechos humanos.
Grandes estrategias
- Diseño y promoción de programas de formación en derechos humanos de las mujeres, a partir de ejes temáticos, con organizaciones civiles, sociales y políticas.
- Impulso y fortalecimiento de espacios de reflexión y análisis entre organizaciones comprometidas con la defensa de los derechos humanos de las mujeres.
- Producción de materiales educativos y difusión amplia de los derechos de las mujeres, que apoyen programas de formación y generen la multiplicación de experiencias.
Coordinadora
Cecilia Talamante Díaz
Colaboradoras
Paula Regueiro Noriega
Ma. Guadalupe Martínez Uribe
gemtrabajo@prodigy.net.mx
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