Educación para la Paz

Educación para la paz y resolución no violenta de conflictos

Uno de los principales problemas que aquejan a nuestra sociedad es la violencia, producto de múltiples causas, desde las más cercanas de carácter privado y relacional, hasta aquellas en las que las condiciones estructurales provocan hambre, miseria, exclusión y muerte. La violencia conlleva intolerancia y falta de respeto ante las diferencias de sexo, edad, etnia, preferencias sexuales, discapacidad, entre otras, que se manifiestan mediante el uso de la fuerza y la imposición, siendo las guerras y las peleas parte de nuestra vida cotidiana.

Ante esta realidad, resulta un imperativo urgente construir un camino en donde todas y todos podamos transitar hacia una paz digna, que permita luchar por lo que es justo y en donde los conflictos constituyan una posibilidad de enriquecimiento humano, donde se respete el ejercicio de nuestros derechos a la igualdad entre hombres y mujeres, a la no discriminación y la no violencia, así como al desarrollo de la democracia.

Educar para la paz es una tarea formativa que le compete a las instituciones, las escuelas, las familias y las comunidades, como una responsabilidad ética, profesional, política y social.

El propósito general del programa de Educación para la paz es contribuir a la transformación cultural y educativa de nuestro país, acorde con los desafíos que enfrenta la sociedad mexicana, de manera colectiva con todas aquellas instancias, organismos, instituciones y personas afines, con el fin de promover relaciones justas e igualitarias, basadas en el respeto, el aprecio por la diversidad de las personas, la paz y el ejercicio de los derechos humanos.

Como parte de este Programa GEM ha desarrollado dos proyectos estratégicos:

* “Contra la violencia, eduquemos para la paz. Por ti, por mí y por todo el mundo”.

* “Niñas, niños y jóvenes alzan la voz a favor de la paz y la no violencia”.

Las actividades se han desarrollado en los niveles y modalidades de educación básica (educación inicial, preescolar, primarias, secundarias generales y técnicas, educación especial, educación de las personas jóvenes y adultas) y en educación universitaria. Hemos trabajado principalmente en el Distrito Federal y en algunos estados de la República.

Desde 2001, a la fecha, nos hemos enfocado en las siguientes líneas de acción:

* Formación y consolidación de un equipo de especialistas (fundamentalmente docentes, personal de apoyo técnico y directivo de los niveles educativos de educación básica).

* Formación docente

* Elaboración de materiales

* Adecuación curricular

* Atención a las comunidades educativas, particularmente a las madres y padres de familia.

* Revisión de la normatividad y la gestión escolar

* Acompañamiento, seguimiento y evaluación en las escuelas.

* Investigación y evaluación de resultados e impacto

* Difusión e intercambio

Algunos de los resultados más relevantes son los siguientes:

  • Hemos logrado la participación institucional de la Secretaría de Educación Pública y de varias instancias federales y estatales en Zacatecas, Tabasco, Tlaxcala y el Distrito Federal
  • , así como de UNICEF México. De tal manera que actualmente más de 2,000 escuelas participan en el programa.
  • En el proyecto “Eduquemos para la paz…” participaron 16,015 maestras y maestros, 34,030 madres y padres, 223,093 niñas, niños y adolescentes. En total participaron 273,138 personas.
  • Se ha dado capacitación y sensibilización a 2,664 autoridades educativas, docentes, personal de apoyo técnico y directivo de las escuelas, madres y padres de familia.
  • Se elaboraron carpetas didácticas para la resolución creativa de los conflictos, para los niveles de educación inicial, preescolar, primaria y educación espacial básico, secundaria, educación especial área laboral y educación de las personas jóvenes y adultas. Estas carpetas han sido revisadas y editadas con regularidad. La última edición fue presentada en el 2010. A la fecha se han repartido y vendido más de 100 mil carpetas.
  • Se elaboraron manuales para la capacitación y el seguimiento de las y los docentes, los equipos de especialistas y el personal de apoyo técnico responsable de instrumentar el proyecto en las escuelas.
  • En diversos niveles y modalidades educativas se incorporaron parte de los contenidos del proyecto en los currícula oficiales.
  • GEM participó en infinidad de foros, reuniones, talleres, programas de TV y radio para dar a conocer el proyecto y los resultados obtenidos e intercambiar experiencias con otras instituciones gubernamentales y de la sociedad civil a nivel nacional e internacional.
  • Contamos con dos evaluaciones externas realizadas por académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).
  • Se realizó un foro internacional en el 2006 el cual contó con especialistas de la UNESCO, UNICEF, la Universidad de las Palmas de las Canarias, España, la Red de Educación Popular entre Mujeres (REPEM), entre otros.
  • Durante el 2007 se impulsó el Diplomado “Contra la violencia, eduquemos para la paz” en el que participaron más de 100 docentes, supervisores y equipos técnicos de educación básica de los niveles de educación primaria y secundaria del Distrito Federal. Este Diplomado sirvió para consolidar los equipos técnicos que más adelante se hicieron cargo de la capacitación, el desarrollo, el seguimiento y la evaluación del proyecto en las escuelas.
  • Elaboración del documento titulado “Hacia una cultura de paz, desde la perspectiva de género, como un imperativo de justicia social para México” a solicitud del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la Cámara de Diputados (Liga al documento??).
  • Impulsamos durante dos años (2010 y 2011) el programa con más de 70 estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional quienes, después de haberse capacitado, fungieron como promotores y promotoras del programa con más de 20 grupos conformados por sus pares, compañeras y compañeros estudiantes de la misma Universidad. Esta experiencia fue muy significativa al constatar la urgente necesidad que existe de promover alternativas de educación para la paz en este nivel educativo y la fuerza que adquiere la participación de los y las jóvenes que asumen tareas de esta naturaleza.
  • Apoyamos desde hace un año a la fecha a una Secundaria situada en el centro de la Ciudad de México que presentaba infinidad de hechos de violencia. Nuestra contribución ha sido significativa al llevar a cabo diversas actividades en torno a la educación para la paz y la resolución no violenta de conflictos.

En el 2011 se llevó a cabo el proyecto “Niñas, niños y jóvenes alzan la voz a favor de la paz y la no violencia” (liga al sitio) Cuyo propósito es legitimar la voz y la participación de niñas, niños y jóvenes como generadores de paz y noviolencia, para que mediante un proceso que involucró de manera integral a toda la comunidad educativa, ellas y ellos puedan fungir como mediadoras y mediadores para resolver los conflictos que se suscitan entre pares en sus escuelas, a partir de reconocer y valorar sus diferencias como posibilidad de enriquecimiento personal y colectivo.

En este proyecto participaron 97 escuelas, de ellas 9 fueron primarias de los grados de 5° y 6°, 2 Centros de Educación Extraescolar, 4 Centros de Atención Múltiple, 32 secundarias generales y 50 secundarias técnicas.

Se sensibilizó y capacitó a las autoridades y directivos, madres y padres de familia, personal docente y de apoyo técnico de las escuelas participantes. En cada escuela se formó un comité de mediación integrado por las y los estudiantes. La intervención de los comités fue un logro muy significativo, dado que las niñas, los niños, las y los jóvenes se sintieron altamente valorados y útiles al ayudar a sus compañeras y compañeros, ya que muchos de ellos y ellas supieron atender con gran habilidad problemas que tenían mucho tiempo sin resolverse dentro de las escuelas, incluso en algunos relacionados con pandillas. Esta experiencia, sin duda representa una prueba importante del inicio de un proceso de auténtica participación infantil y juvenil en torno a la cultura de paz y no violencia dentro de las escuelas públicas.

Se realizaron ferias escolares en las que las alumnas y los alumnos pudieron manifestar sus inquietudes y consensar sus propuestas, las cuales giraron en torno a: el respeto a su identidad como jóvenes, la necesidad de realizar actividades extraescolares dentro de sus escuelas, propiciar actitudes de respecto por parte de las y los docentes hacia ellas y ellos, fomentar el trabajo colaborativo dentro de las clases, realizar actividades conjuntas entre las madres y los padres con las y los docentes en las escuelas e impartir más talleres de educación para la paz y la resolución no violenta de los conflictos.

Se elaboraron y transmitieron spots de radio y televisión, y se creó una página web.

Se llevó a cabo un foro que representó el momento cumbre, en el cual las alumnas y los alumnos pudieron expresar sus propuestas frente a funcionarias y funcionarios de diversas instituciones. Al foro asistieron aproximadamente 350 personas (niñas, niños y jóvenes, madres y padres de familia, maestras y maestros, así como directivos y autoridades de las instituciones involucradas e integrantes de la sociedad civil).

En el foro, las alumnas y los alumnos expusieron el análisis de las problemáticas que enfrentan como jóvenes, entre las cuales se mencionaron: la violencia en el noviazgo, las bandas, las drogas, las amistades, la relación del alumnado con sus maestras y maestros. Cabe señalar que si bien fue importante que las y los jóvenes precisaran las problemáticas, lo más enriquecedor fueron las formas de resolverlas, pues demostraron seriedad, responsabilidad y compromiso. Por su parte, las autoridades de las instituciones participantes coincidieron en felicitar a las alumnas y los alumnos por su trabajo a favor de la paz y la no violencia, por lo que las y los invitaron a continuar ampliando esta innovadora experiencia en sus escuelas.

Este proyecto ha demostrado que las y los jóvenes lograron construir un espacio propio en el que, al ser tomados y tomadas en cuenta de manara propositiva, fueron capaces de desplegar toda su energía y hacerse cargo de su propia violencia al interior de sus escuelas, por lo que podemos asegurar que experiencias de esta naturaleza representan una oportunidad para generar las condiciones sociales y educativas necesarias mediante las cuales es posible transmitir de manera amplia a la ciudadanía la exigencia de las y los jóvenes de decir su palabra, ser escuchados y considerados como participes indispensables en la construcción de una cultura de paz en México.